Reflexión

A raíz de un artículo publicado en la revista ASEM, concretamente en la nº 65, por Mª José, de ASEMPA con el título “¿Y ahora qué?” donde expone la reflexión de que hacer cuando una persona con diversidad funcional degenerativa llega a la edad adulta (sobre los 18 años) con su educación/formación, yo me atrevería a ir un poco más allá planteando lo siguiente:

¿Y cuando la persona a logrado superar, mal que bien, esa etapa de educación/formación y llega a la edad de madurez? (dijéramos 50 años más o menos) ¿qué pasa entonces con su vida? ¿cómo acomete lo que le quede de vida? con los cuidados que requiere este tipo de enfermedades, que por ser degenerativas con esa edad ya serán más que considerables ¿qué hacer? . Si en los centros educacionales especializados, como muy bien comenta en su artículo Mª José, se crean guetos, imaginad en los centros residenciales que ni siquiera son especializados (puedo decirlo con conocimiento de causa) Existe una ley de Dependencia desde hace unos cuantos años en España pero solo sobre el papel, a la hora de aplicarla todo el mundo sabe que no se aplica en la realidad cotidiana de las personas que realmente la necesitan, es cierto que en algunas ciudades (Madrid, Barcelona…) y con mucha lucha reivindicativa detrás se ha conseguido que algunas pocas personas puedan beneficiarse de esta ley, sin embargo la gran mayoría y sobre todo la gran mayoría de quienes más la necesitamos tan solo estamos recibiendo una limosna económica de las administraciones con la cual quieren lavarse las manos  dejándonos al cuidado de nuestros familiares. En muchísimos casos, entre los que me incluyo, los únicos familiares que tiene el afectado son su progenitores, y si la persona con diversidad funcional tiene sobre los 50 años ¿cuántos tendrán estos familiares?

El día a día se hace muy cuesta arriba a estas alturas de la película y en los entornos rurales me atrevería a decir que mucho más, nadie da soluciones, mucho menos en los tiempos que corren donde a todos se les llena la boca con las palabras “crisis internacional” y “austeridad” (a nadie se le escapa supongo) dichas desde sus lujosas mansiones o desde su lugar favorito de veraneo. En fin, no pretendo reivindicar nada que no este ya en la mente de quien, como se suele decir, “tenga dos dedos de frente” tan solo expreso mi reflexión quizás un poco desde la desesperación de alguien que después de superar los retos de la vida con una diversidad funcional AME tipo II durante casi medio siglo, ve con impotencia como se le cierran las puertas para un futuro de bienestar en sus últimos años de existencia.

Tal vez si alguien, a título particular o como asociación puede ser, (algo parecido a lo que llevan a cabo en algunas asociaciones como ASPACE (asociación de parálisis cerebral) o en algún otro colectivo con necesidades de atención especial), se animara a poner en marcha una iniciativa similar se podría dar respuesta a una necesidad social, creo yo, de un gran número de personas con esta problematica de no tener un sitio para estar atendidos adecuadamente hasta que se cumplan sus días.

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